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Sábado, 02 Junio 2018 10:43

"Aparición" del turismo - II

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"Aparición" del turismo - II

Francisco Muñoz de Escalona

 

 

 

 

 

“Aparición” del turismo: factores determinantes (II)
La expresión con la que titulo estos comentarios ha sido tomada del libro referido, el editado en 2000 por editorial Pirámide. Es una expresión que, como tantas que abundan en dicho libro y en los que acostumbran a escribir con fines didácticos los turisperitos, refleja con harta expresividad las nefastas consecuencias de la doctrina convencional que cultivan. Porque deberían los tales turisperitos avergonzarse, primero, y confesar contritos, después, que, como el turismo no es un cuerpo celestial, no puede “aparecerse” en ninguna zona. Si los turisperitos abjuraran de la doctrina convencional y se decidieran a pensar al margen de ella, se percatarían de que el turismo no se aparece, sino que se produce.

 


Y que se produce porque se consume. Lo cual equivale a sostener que, como acontece con todos los demás productos que en el mundo han sido, son y serán, su existencia obedece a la finalidad de satisfacer la demanda de los consumidores. En este caso, los consumidores que demandan productos turísticos.

 

A partir de esta premisa, convendría que se convencieran de que la doctrina convencional es incapaz de determinar objetivamente un solo y único producto que sea turístico, y que, en consecuencia, admitan que, de haberlo, se trata, ni más ni menos, que de un programa de visita con contenido.

 

Una vez que queda establecida tan preclara constatación, es decir, cuando queda establecido que el turismo se produce, es cuando podemos averiguar sobre por qué hay zonas o lugares en los que dicho producto se consume y no en otros. Un poco de historia no viene mal tampoco en este caso.

 

Como es sabido, los primeros turistas fueron los ingleses. El imperio británico fue la potencia que colonizó el gran subcontinente de la India en el siglo XIX. La metrópolis contaba con un servicio terrestre de correos para comunicarse con su colonia. Ese servicio pasaba por los Alpes suizos, una zona dotada de tan espléndidos paisajes nevados que no es de extrañar que los súbditos de S. M. británica ansiaran conocerla. Se daban así una serie de factores que podemos enumerar: una zona específica dotada de recursos singulares, una información sobre ella, la que daban los correos, y un colectivo al que llegaba tal información que sintió el deseo, o la necesidad imperiosa, de conocerla y que, además, estaba en condiciones de satisfacerla habida cuenta de que disponía de recursos, tiempo y dinero, para conseguirlo. Dicho de otro modo: tal colectivo era un agente demandante y, por ende, consumidor.

 

¿Pero consumidor de qué? Si volvemos a nuestra premisa, había en las islas británicas demandantes de programas de visita con contenido. Dicho abreviadamente: demandantes, y, por tanto, consumidores de turismo.

 jugoscallejeros

Fotografía: Lluis Mesalles

Es ahora cuando procede preguntar quien o quienes se dedicaban a producir el turismo con base en los Alpes suizos. La respuesta a tal pregunta no puede ser otra que ellos mismos (autoproducción) o las empresas especializadas que pronto surgieron con tal finalidad, las que llamamos agencias de viajes, de las que cabe citar la de Thomas Cook and Son, constituida en 1851. A renglón seguido cabe preguntarse como se produce el turismo. Para responder esta nueva respuesta procede observar lo que hace el que elabora el programa de visita, el cual ha de elegir un destino, en nuestro caso los Alpes, y un medio de transporte. Los primeros turistas debieron tener dificultades durante la estancia en los Alpes, pero, en la medida en que su número aumentara, se abrirían negocios de hospitalidad (hoteles y restaurantes) cuyos servicios serían demandados por los productores de turismo. A estos servicios se añadirían con el tiempo otros negocios, entre los que podemos citar los guías, las guías, los fabricantes de esquíes, los animadores y un complejo etcétera tipo metástasis empresarial continuamente renovado y recreado, tanto que, en definitiva, la zona alpina vio desarrollarse su economía con nuevas industrias auxiliares de los productores de turismo.

 

A tal desarrollo es a los que los turisperitos llaman “aparición” del turismo en una zona.
Pero ya hemos demostrado que ni es turismo (sino auxiliares de los productores de turismo) ni aparece, sino que se abren nuevos negocios, los negocios auxiliares de los productores citados

 

 

 

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