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Viernes, 08 Junio 2018 13:22

Mexico, recuerdos y añoranzas

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Mexico, recuerdos y añoranzas

Antonio Tejera

 

 

 

 

 

Destino espectacular, maravilloso país, que el turismo ha revalorizado. Pasada la tormenta de una fuerte situación anímica negativa, una de nuestras fuentes de inspiración, el gran amigo Guillermo Valencia Velazquez, nos escribe desde la presidencia de la Intercontinental Hotels Group, en Ciudad de México trayéndonos el recuerdo de su estancia en la isla de Tenerife, donde acudió a graduarse en turismo hace cuarenta y cinco años, en la escuela de turismo, que el año 1965 habíamos fundado allí, hoy Medalla de Oro de la ciudad, sin que se haya nombrado para nada la gesta de su fundación, salvo el apoderamiento de dicho hecho por un personaje que ni siquiera en aquella época figuraba en el staff de sus integrantes. Ver para creer.

interconti mex

El caso de Guillermo Valencia – General Manager del Presidente Intercontinental, México City - lo comentamos en un amplio reportaje (EL DIA-LA PRENSA 19 Mayo 2007) por tratarse de uno de nuestras mas destacados alumnos a niveles internacionales, donde ha alcanzado las mas altas cotas con su profesionalidad, después de los tres años de estudios en Santa Cruz de Tenerife, y sus trabajos prácticos en la Residencia Franpérez (hoy. Apartamentos Park Plaza) en Puerto de la Cruz...

 

Realidades que es justo recordar y destacar de una gesta que ha tenido un excepcional valor, en el emporio turístico de Canarias, donde sus huellas son los cientos de profesionales turísticos que ha dado al mundo, desde esas lejanas fechas, donde ya en 1973 encontraríamos su valor con la sorprendente presencia del ex alumno Antonio Ciro Brito Dorta, en el Hotel Casa Grande en las playas de Guarujá – Sao Paulo – de Félix Felipe en el Hotel Intercontinental de Río de Janeiro, o Mercedes Manchado, en Viena, por nombrar solo estos recordados señalados ejemplos.

 

Más tarde, en los años 2000, recibiríamos en Canarias, decenas de alumnos mexicanos de las mas variadas universidades, atraídos por nuestros estudios profesionales, programados junto a la Universidad para la Paz, de las Naciones Unidas, dentro de lo que se configuró como el inicio de la instalación de un laboratorio experimental de enseñanzas turísticas mundiales.

 

Vienen estos hechos a la palestra, como un preludio para ensamblar este canto a México, que es una continuidad de lo que venimos escribiendo desde hace muchos años, cuando un congreso de la Confederación de Organizaciones Turística de América Latina (COTAL) nos llevara a Acapulco, desde aquel entonces un destino número uno del turismo internacional.

acapulco

Acapulco, el de aquellas noches…
Referirnos al Acapulco de aquellas memorables fechas, es escribir sobre lo que publicamos entonces de un destino emergente que ya tenía su nombre consolidado en el mundo, con una estu-penda imagen, en la cual destacaban en toda su ribera las espectaculares mansiones de los famosos personajes de la época como Mario Moreno (Cantinflas), María Félix, etc., y la organización de un movimiento turístico cuya atención estaba signada por la presencia de esa innata amabilidad del mexicano, sus mariachis y su tequila, promocionados y dados a conocer al mundo por sus inolvidables películas.
¡México lindo y querido!

 

Ahí, en ese espectacular marco nacería la célebre canción de Agustín Lara, MARIA BONITA, esa mítica estampa donde la diva mexicana se columpiaba sobre las olas en una de sus espléndidas y famosas playas, de las más hermosas del mundo… ¡México lindo y querido!

 

El paseo por la bahía en sus embarcaciones cuyo fondo era transparente, era una novedad que no podía nadie despreciar conocer, y el ambiente festivo dentro de las mismas, estaba animado por las explicaciones de unos guías – con el sonido de su impactante música tradicional - que derrochaban simpatía y conocimiento en el deseo de servir y convivir con quienes asistíamos a ese congreso de la COTAL mencionado, dentro del cual – como si se quisiera perpetuar su celebración – se creó la Carta de Acapulco de la recién nacida CLAPTUR, en la cual tuvimos el honor de participar, y que recogía en sus estatutos la participación en ella, de periodistas y escritores de turismo de toda América, en la que se eligió presidente al insigne periodista venezolano, Abelardo Raidi y como asesor internacional al suscribiente, en ese entonces vice-presidente de los Miembros Afiliados de la UIOOT, hoy Organización Mundial del Turismo.

 

Acapulco sigue siendo un destino preferido de ese México que hoy conocemos bastante más, con unos estrechos vínculos nacidos, por el contacto directo con sus profesionales y estudiosos del turismo, nuestros largos viajes por sus bien cuidadas carreteras, y todo ese conglomerado de hechos y situaciones que hemos tenido la memorable ocasión de estudiar en nuestras aulas de Canarias, sin ningún complejo que nos atara a viejas gestiones y actuaciones políticas, tal como debe de ser en el mundo del desarrollo del turismo, valorizando las señas de identidad de los pue-blos sin ningún complejo ni taras políticas que lo cuestione.

oaxaca

Oaxaca, otro recurso turístico mexicano
De un lado al otro. En este inmenso México, todo tiene un gran valor para su desarrollo turístico. Este nuevo capítulo es parte de lo que escribimos años pasados, que prometemos reproducir próximamente en un par de series debido a la gran amplitud de la experiencia recogida en uno de nuestros placenteros viajes.

 

“La carretera que nos llevara hasta Oaxaca (se pronuncia Oajaca) desde Puebla, era algo impresionante. Las tres horas y media de recorrido, eran una continua sucesión de paisajes con espléndidos panoramas de erguidos cactus durante varios kilómetros, para pasar a profundos barrancos y altas trincheras con los más insólitos colores en sus laderas... blanco, azul, verde, rojo... todos llenos de matices que nos hacían entender que estaban combinados todos los colores posibles que La Naturaleza pudiese dar. A ciento cuarenta, o ciento cincuenta, kilómetros por hora, se podía apreciar toda esta belleza ya que las rectas parecían interminables en aquellas autopistas, y las curvas apenas se notaban en la mayoría de las ocasiones.

 

El Puente Calapa, límite entre el Estado de Puebla del de Oaxaca, es otra impresionante obra de ingeniería moderna, digna de figurar en los mejores manuales.

 

Un viaje perfectamente acompañado por las hermanas Ríos Ramírez, de las cuales, Alina, había sido una de nuestras alumnas en Canarias. Sus padres, el médico Fernando Ríos y María del Carmen, fueron especiales anfitriones nuestros en esta inolvidable visita. No era una casualidad que fuesen los presidentes del Rotary Club de Oaxaca-Antequera. Allí, en su bella casa, rodeado de esos exuberantes jardines de nuestra América, con el trinar de sus pájaros y el dulce clima del trópico, degustamos nuestra primera comida oaxaqueña, con su famoso chocolate y sus exquisitas frutas tropicales.

MONTE ALBAN

El Monte Albán era una de nuestras metas. Veníamos preparados para visitar esta joya de la civilización que existió más de 500 años A.C., pero todo comentario sobre ello se nos quedaría corto para referenciarlo. Acompañados de un extraordinario guía y de la familia Ríos-Ramírez, disfrutamos de unas documentadas y amplias explicaciones, que más de una vez nos dejaba transportados en el tiempo, llevándonos a través de su hermosa vegetación – como el árbol palo negro, o sus esplendorosos laureles – hasta sus increíbles ruinas históricas como los grabados en piedra de figuras humanas que fueran reproducidos en fibra de vidrio para hoy ser expuestos al visitante, realizados, en el año 1995, , por el artista Pedro Dávalos... Inmensas extensiones llenas de construcciones piramidales, perfectamente simétricas y con amplias espacios kilométricos de vastas llanuras, nos daban noticias de la cultura zapoteca, en este sorprendente lugar del que aún se dice quedan mas de cien kilómetros de ruinas arqueológicas por descubrir.”

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Epílogo
¡México lindo y querido! Los cientos de hermosos recuerdos que tenemos de este querido país, nos iluminan un pasado en el cual están presentes situaciones inolvidables, unidas a presentes que tenemos distribuidos por todos los rincones de nuestra vivienda. Desde las caracolas del Cancún de los años sesenta del pasado siglo, hasta las talaveras de Puebla, todos recuerdos tangibles de un pasado lleno de vivencias, presidido por un mítico ejemplar de un alebrije, esa misteriosa escultura de Oaxaca, que no se sabe bien en que está inspirada, pero que marca el simbolismo del México de las leyendas que almas creadoras han intentado escenificar y que nos dejan casi sin palabras como nos ocurriera ante al árbol del Tule, las ruinas de Tulum, o la magnificencia de la imponente pirámide de Chichén Itza… ¡México lindo y querido!

 

Las “señas de identidad de los pueblos” son un patrimonio de un justo valor promocional, cuando su historia contiene un alto valor ancestral.

 
Imágenes, IHG. Lluis Mesalles, Antonio Tejera
 
 
 

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