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Jueves, 10 Enero 2019 18:45

Sostenibilidad del turismo IV

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Sostenibilidad del turismo IV

Miguel Acerenza

 

 

 

 

imagen portada: llmc

La política de desarrollo sostenible del turismo debe permitir un desarrollo turístico cualificado, estable, competitivo y rentable, en el marco de una interacción aceptable con los factores ambientales, socioculturales, y económicos. En suma, una política justa, equitativa, y benéfica para todos; el Estado, la población, y la industria turística, con sujeción a los principios que, según marca la mencionada ley, deben regir la conducción del sector. Enseguida se precisan la finalidad, alcance y el contenido de la misma.



Finalidad del desarrollo sostenible del turismo
Con frecuencia se piensa que la finalidad del desarrollo sostenible del turismo es la sostenibilidad, lo cual es un error. La finalidad del turismo sostenible es promover y desarrollar la actividad para obtener de esta los beneficios económicos y sociales que indudablemente brinda, a los efectos del logro de los objetivos establecidos en la Ley Nacional de Turismo, que no son otros más que el progreso y bienestar de la población. La sostenibilidad no es por tanto el propósito del desarrollo sostenible del turismo, sino una de las condiciones en las cuales debe darse este desarrollo. No le compete al Organismo Nacional de Turismo establecer disposiciones para la conservación y protección del medio ambiente y los recursos naturales, ni de establecer la capacidad de carga de dichos recursos. De eso se ocupan las entidades que el Estado ha creado específicamente para tales fines, llámese estos Ministerio, Secretaría o Dirección de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Parques Nacionales, o Áreas Protegidas para la Flora, Fauna o Vida Silvestre, por mencionar algunos de ellos.


Al órgano de turismo le compete cumplir los cometidos que le marca la Ley Nacional de Turismo con sujeción a los principios establecidos en la misma, y conducir la actividad con criterios de sostenibilidad. De modo que el desarrollo del turismo, no sólo sea soportable ecológicamente a largo plazo, sino también compatibles con los valores culturales de la población, y además, viable económicamente.



No viene al caso detallar los mencionados principios, basta decir que los mismos pueden estar basados en la Constitución del país, las leyes y disposiciones superiores, así como en lo acordado en los Tratados y Declaraciones Internacionales que, ratificados por los Congresos Nacionales, han adquirido fuerza de ley y son de observancia obligatoria (el Desarrollo Sostenible precisamente es uno de estos).



Alcance de la política de desarrollo sostenible0
La política de desarrollo sostenible del turismo debe expresar una visión integral del desarrollo del turismo, de manera que pueda constituir un factor de equilibrio, articulación e integración de los esfuerzos que realizan los diferentes niveles de gobierno (nacional, estatal o provincial, departamental y los municipios) en sus respectivos ámbitos de competencia.



Algunos comentarios relacionados con esta política
Existen algunos aspectos que debieran precisarse en la política de desarrollo sostenible del turismo para evitar controversias futuras, ellos son:


1. La relación entre la preservación y el desarrollo del turismo
No hay dudas de que la existencia de atractivos naturales (flora, fauna, etc.) constituye elementos claves para el desarrollo del turismo. Por lo que rechazar la actividad turística porque puede alterar el medio ambiente físico ya no es aceptable. Como señalan Valcarcelt-Resalt, y otros especialistas en el tema, “Es cierto que el desarrollo a ultranza fue el que llevó a posturas conservacionistas cerradas que, se ha visto, está llevando al riesgo de que la conservación se convierta en una especie de “museografía ecológica” escasamente operativa y de difícil justificación social” (…) “se deben encarar enfoques de conservación-desarrollo que superen el enfrentamiento actual entre el desarrollo del turismo y la conservación de los espacios naturales y áreas protegidas. En otras palabras, que superen los planteamientos conservacionistas, y busquen estrategias viables de desarrollo que permitan proteger la biodiversidad y el mantenimiento de los procesos ecológicos, permitiendo al mismo tiempo que el hombre alcance el desarrollo y calidad de vida al que tiene derecho”.*

2. Libertad de acceso y uso público de los recursos naturales y culturales
La política turística debiera contemplar acciones ante los órganos competentes para que los recursos naturales y culturales, tales como playas, parques nacionales y áreas protegidas, así como las zonas arqueológicas y los monumentos históricos, se mantengas de dominio público, y que el acceso y uso turístico de los mismos no sea impedido. Aunque lógicamente con un uso controlado de los mimos por razones de protección y conservación de dicho patrimonio.
En el caso de los litorales marítimos, por ejemplo, se deberían articular políticas de desarrollo para el turismo de sol y playa, con disposiciones para evitar la construcción de facilidades hoteleras sobre la arena, que no sólo afectan los ecosistemas destruyendo las dunas y la vegetación costera, sino que impiden además el fácil acceso de la población a un recurso que constituye un bien público al cual debe tener libertas de uso con fines recreativos.

 

3. Subordinación del financiamiento e incentivos fiscales a la política turística
El financiamiento y/o la aplicación de incentivos fiscales para estimular la inversión privada en la construcción de facilidades de alojamiento, deben ser subordinadas a las directrices de la política turística en materia de incentivos para estimular la inversión privada en el sector. La cual tiene que estar fundamentada en el balance oferta-demanda para cada categoría de alojamiento, y la estimación futura de dicha combinación.



El organismo nacional de turismo, al cual la Ley faculta para conocer en materia turística no puede, ni debiera, asumir responsabilidades por la baja ocupación de la oferta de alojamiento desarrollada al margen de los lineamientos de dicha política.

 

Comentario final
Finalmente, debe decirse que las directrices que establezca la política de desarrollo sostenible del turismo tienen que plasmarse en un Plan Estratégico de Desarrollo, el cual servirá de orientación y guía para la conducción del turismo en todo el territorio nacional.
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• Valcarcelt-Resalt, G., Tritino Vinnesa, M.A., y Cova, L.E., Desarrollo local. Turismo y medio ambiente, Diputación Provincial de Cuenca, España, 1993

 

 
 

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