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Lunes, 26 Febrero 2018 09:11

León, Capital Gastronómica 2018

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León, Capital Gastronómica 2018

La organización Capital Española de la Gastronomia promueve a “León 2018”.


• El alcalde difunde los beneficios de la capitalidad.

 

En un acto con empresarios y periodistas en el “Forum Europa”, celebrado en el Hotel Ritz de Madrid, el alcalde de León, Don Antonio Silvan, ha difundido los beneficios de la Capitalidad Gastronómica que ostenta su ciudad durante este año 2018. Recordó esta designación como «un reconocimiento obtenido por los leoneses y que desde el primer instante fue diseñado desde el espíritu de la unión y la colaboración».


En cuanto a los beneficios materiales que conlleva la Capitalidad, Silvan ha sido rotundo: “La generación de actividad económica ha sido inmediata y estamos aprovechando para promocionar la importante industria agroalimentaria de calidad y excelencia”.

 

LEÓN, UN TESORO GASTRONÓMICO 

(Ver distribución de platos en: https://capitalespanoladelagastronomia.es/leon-2018#tesoro)


Si la materia prima es excepcional, la manera de mimarla y presentarla ante el comensal es sublime. León cuenta con un sector hostelero de bandera. Respeto a la tradición. Esfuerzo y profesionalidad. Superación y vanguardia. Una colección de recetas que sintetiza las tradición culinaria de todas las comarcas leonesas, la enriquece y deja exquisitos platos tan renombrados como el cocido maragato, el botillo berciano, el bacalao al ajo arriero, las ancas de rana, las sopas de trucha o la olla ferroviaria.

 

El Cocido Maragato. Es el cocido maragato una de las indiscutibles banderas del buen comer cuya fama sobrepasa todas las fronteras. Consta de sopa, berza, garbanzos y un combInado de siete carnes. Su peculiaridad esencial es que se sirve al revés, es decir, la sopa al final. No puede faltar como afortunado cierre a este almuerzo unas exquisitas natillas con galleta o bizcocho.

 

El Botillo. El oeste de León es, claramente, el reino del botillo. Plato sustancioso que no entiende de muchos protocolos se sirve acompañado de una buena guarnición de berza y patata. Desde 1972, Bembibre ensalza en febrero las excelencias de este embutido en el Festival Nacional de Exaltación del Botillo. Especial mención merece la presencia de este embutido en la versión berciana del buen potaje, la olla berciana, que mezcla ingredientes sustanciosos como chorizo, alubias, berzas, lacón y morcillo. Este producto sea posiblemente uno de las IGP más reconocidas debido a la popularidad de este embutido tan berciano que es único en España.


El proceso de elaboración se desarrolla en distintas etapas durante cinco días.


1º Selección y troceado de carnes frescas: costillas, rabo, espinazo, paleta, carrillera y lengua que trocean en porciones regulares. 2ºAdobado y embutido: se adoba añadiendo, a las partes troceadas sal, pimentón, ajo y especias. Después se embute en la tripa, que a su vez se ha sazonado y adobado previamente. 3ºAhumado: este es un punto fundamental que le aporta el sabor particular a todos los embutidos de El Bierzo. Se realiza con el humo producido al quemar leña de roble o encina durante al menos un día.


4º Secado: se realiza durante dos días en secaderos preparados al efecto para eliminar el agua y que el Botillo adquiera una mayor consistencia. Se puede decir que aunque esos 5 días sean el tiempo mínimo, la media está entorno a los 9 días.


Producción: Cada año 9 empresas localizadas en el entorno de Ponferrada producen 300.000 kilos.

 

La Receta Tradicional. El Botillo del Bierzo se pone a cocer en una olla, a fuego lento. Un botillo que pese un kilo deberá cocer unas dos horas. Cuarenta y cinco minutos antes de su plena cocción incorporamos la verdura. Y por último, treinta minutos antes de la cocción, se añadirán las patatas y el chorizo fresco del Bierzo. Su salsa roja será el complemento ideal que dará color, aroma y sabor a las verduras y las patatas. Se sirve en una fuente honda, con los aditamentos rodeando el botillo.

 

CGEpicadillo 

 CGEsopa de trucha

 

El Cocido Montañés. Una variedad del cocido que tiene fortuna en la provincia es el montañés. Sin llegar a la amalgama de ingredientes del cocido maragato no deja a nadie insatisfecho. El estupendo maridaje entre garbanzos, cebollas, puerro, zanahoria, jamón, chorizo, vaca, y morcilla cuenta con predicamento en toda la provincia.

 

El Batallón de Valencia de Don Juan. No podían faltar las tierras coyantinas en una relación de maravillas gastronómicas leonesas. Valencia de Don Juan aporta al menú de esta provincia el batallón, un guiso de patatas con carnes distintas. Otra versión llamada empedrado que es un batallón con arroz.

 

Las Ancas de Rana de la Bañeza. Esta especialidad, que en España no se conoce fuera de la provincia, es típica de la Bañeza. Se trata de un manjar delicado de textura y sabor similar al pollo. Su preparación aúna en buena compañía tomate, pimentón, ajo, pimiento y guindilla.

 

Tortilla Guisada de Valdevimbre. Es muy típica de León. Surgió como receta de aprovechamiento pero es tan deliciosa que, a día de hoy, se prepara el plato original -en este caso la tortilla de patata- con antelación, para poder elaborarla. Es especialmente típica en Valdevimbre, un pueblo a unos 30 km de la capital, famoso por las cuevas en las que se ubican bodegas y restaurantes en los que esta tortilla guisada es el plato estrella.

 

Empanadas. En toda la provincia de León hay gusto y afición por las empanadas, desde las más humildes a las elaboradas con los rellenos más exquisitos. En el oeste berciano suelen hacerse a base de pimiento y carne, y a partir de allí, lo que el bolsillo y la imaginación permitan. En los Ancares, por el contrario, son menos amigos de complejidades y gustan de una empanada de masa de centeno rellena de tocino y verdura.

 CGESopa ferroviaria

 CGE6.Botillo7

 

CGE6 Botillo

 

CGEBotillo preparacion

 

El Picadillo. También se conoce como chichos, chichas o jijas. Siempre imitado pero jamás igualado, el picadillo de León se caracteriza por su intenso sabor a pimentón y su final picante. Es un plato típico de la época de las matanzas pero, afortunadamente, se puede degustar durante casi todo el año. Resultado del adobo del chorizo recién elaborado, la carne que lo compone está picada de forma gruesa. Es muy sabroso.

 

La Caldereta de Cordero. León disfruta y eleva a las alturas una receta simple que requiere cordero de primera calidad y no precisa más que cebolla, ajo, perejil, vino blanco y pimentón. El cordero también es utilizado profusamente para hacer chanfaina, un plato de pastores con amplia difusión en las dehesas.

 

La Sopa de Trucha. Mención aparte merecen las sopas de trucha, que aprovechan ese codiciado tesoro de los ríos leoneses. Nada como sobrellevar los rigores invernales con una sopa caliente que, aparte de truchas, lleva agua, pan y pimentón.

 

Sopas de Ajo. Cuenta la tradición que las “sopas de ajo” tenían un origen humilde, vinculado a etapas de ayuno y abstinencia. Las recetas circulan por todas las casas. Se trata de aprovechar de manera ingeniosa el pan sobrante para realizar un plato de cuchara consistente, que sustituyera a la carne. Era un almuerzo que protegía y calmaba los estómagos con la mucosa irritada y que gracias a las propiedades del ajo reforzaba las defensas ante la temida gripe. También al alba en las mañanas frías tenían que levantarse porque esperaba una dura jornada de trabajo en el campo, las “sopas de ajo” proporcionaban entonces la energía necesaria para seguir con la dura labor.

 

CGEempanada leonesa

 

El Bacalao al Ajo Arriero.Como su propio nombre indica es un plato ideado por los arrieros que se encargaban del transporte de mercancías en tiempos pretéritos. Es una receta simple de bacalao en salazón al que se añade salsa de tomate, pimientos, cebollas, patatas y ajo machacado en mortero.

 

La Olla Ferroviaria. Sabroso recuerdo de los ferroviarios del pasado. Comían en el camino, unas veces en frío y en otras ocasiones en caliente, guisando en las hoy olvidadas ollas ferroviarias. Eran un instrumento fabricado artesanalmente en el que el combustible era carbón vegetal, que se situaba alrededor de un puchero en el que se cocían pausadamente los ingredientes de la olla. Carnes, pescado, patatas o alubias y todos los ingredientes que se tuvieran a mano, se dejaban cocer al calor del carbón en un rincón del vagón, durante cuatro o cinco horas.

 

Fuente: CEG

 

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