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Lunes, 15 Enero 2018 19:13

El Peso del Compromiso

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El Peso del Compromiso

Lluis Mesalles

 

 

 

 

 

 

Todos vendemos algo. Nuestro producto, nuestro trabajo, nosotros mismos. Pero el camino que elijamos implica siempre un compromiso. Implica un peso que nos obliga a cumplir con lo que vendemos. No tenemos escapatoria, necesitamos cumplir el pacto implícito entre vendedor y comprador. Ello significa a veces un peso. El compromiso nos obliga a cumplir tareas tediosas, o poco divertidas.

 

Pero siempre hay una solución, para sobrellevar el peso del compromiso. El primero sería no emprender nada que no nos ilusione. No se trata de buscar un trabajo para ocupar nuestro tiempo. Se trata de aprovechar nuestro tiempo en tareas ilusionantes, en tareas emocionantes, satisfactorias.

 

Un amigo decía hace tiempo: Si no te gusta tu trabajo, no trabajarás ni que te paguen por ello. Si te gusta tu trabajo, trabajarás aunque no te paguen por ello.

 

Pero la reflexión de esta semana va por otra vía. Estamos en el mundo de los intermediarios. Todo el mundo quiere ser intermediario en algo, con la vista puesta en lo que de esa intermediación pueda sacar. La intermediación hoy se entiende como el hecho de estar en medio, sin responsabilidad alguna. Las grandes centrales de reservas son el mejor ejemplo de ello.

 

No tienen nada que vender, pero venden los productos o servicios de otros, siempre apartados de todo compromiso o responsabilidad. El cliente comprador suele desconcertarse a menudo.


A quien reclamar cualquier deficiencia o incumplimiento? El intermediario no se responsabiliza de nada, ni ante el cliente, ni ante el proveedor. Son como servicios telefónicos, que abren el paso a conversaciones entre personas, sin ninguna responsabilidad para ninguno de ellos.

 

Lo estoy escribiendo, y me voy sintiendo cada momento, más perplejo. No habrá forma de involucrar a los intermediarios en el buen cumplimiento de lo contratado. Una cuestión que habrá que plantear. Toda actividad tiene una responsabilidad y un compromiso de fiel cumplimiento.

 

Si algo un funciona o no cumple, debemos poder tener un lugar donde reclamar, donde plantear el problema, un lugar donde llorar.

 

 

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